El acné vulgar es una enfermedad de piel común que afecta principalmente a los adolescentes, aunque puede presentarse a cualquier edad. Se define como una dermatosis inflamatoria crónica que se caracteriza por presentar comedones y lesiones inflamatorias que incluyen pápulas, pústulas y nódulos. Puede asociarse a deterioro psicológico y social, ya que puede conducir a cicatrices y depresión.
Los cuatro factores fisiopatológicos mayores que influyen en la patogénesis del acné incluyen hiperplasia de la glándula sebácea con hiperseborrea, diferenciación folicular anormal, hipercolonización del folículo con Propionibacterium acnes, inflamación y respuesta inmune. 
Las espinillas no aparecen por consumir comidas grasosas como patatas fritas o pizza, ser adicto al chocolate o beber gaseosas. Y el estrés generalmente no causa acné en los adolescentes (a pesar de que puede empeorar un acné existente, ya que el estrés aumenta la producción de sebo).
El sol tampoco ayuda a combatir el acné. Aunque un bronceado solar puede hacer que el acné parezca menos serio temporalmente, no va a ayudar a que éste desaparezca de forma permanente. Y de todos modos, tomar demasiado sol no es una buena idea, porque más adelante puede causar arrugas y cáncer de piel. Así que no te arriesgues absorbiendo esos rayos, ya sean del sol o de una cama solar, en un esfuerzo por ayudar a mejorar tu piel.